La visita una granja escuela es una de las actividades educativas más amenas y con mayores beneficios que hay. Los niños aprenden de una forma intensa sobre el entorno natural, los animales, las relaciones sociales… En este post te cuento mi experiencia de un día en una granja escuela con mi hijo de 3 años, así como los beneficios que reporta para el niño esta visita.

Ayer fuimos de excursión con mi hijo mayor. El colegio organizó una visita de un día a una granja escuela, los más pequeños debían ir acompañados, así que no me lo pensé dos veces y nos apuntamos.

El sólo hecho de ir en autobús ya fue toda una hazaña, mi hijo iba emocionadísimo mirando el paisaje, narraba todo lo que veía y lo que imaginaba.

LLegamos a las diez de la mañana a la granja escuela, por suerte tuvimos un día soleado y caluroso. Lo primero que hicimos fue desayunar y luego un rato de juego libre.

Había mucho terreno con columpios, toboganes, zona para jugar a la pelota… todo muy verde, lleno de hierba y árboles. Los niños disfrutaron muchísimo. Al cabo de un rato empezaron un taller, donde hicieron una pizza. Ahí no entramos las mamás, pero se lo pasaron en grande, y salieron con harina hasta las orejas 😉

Luego empezó la visita por la granja, uno de los monitores nos guió para ver todos los animales, explicando las principales características y cuidados de cada uno.

[clickToTweet tweet=»Las granjas escuelas tienen muchos beneficios en los niños, en ellas el aprendizaje es más intenso.» quote=»El aprendizaje en una granja escuela es intenso y ameno, el niño se empapa de todas las vivencias y conocimientos en un entorno natural.»]

Pudimos ver burros, caballos, cabras, ovejas, gallinas, gallos, un pavo real, un erizo, una oca, dos tortugas, conejos, palomas, periquitos, patos, cerdos, jabalíes... Fue muy emocionante, porque para los niños cada animal era lo más bonito del mundo, lo miraban, lo intentaban tocar (algunos se podían tocar).

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Niños de dos y tres años (recién cumplidos) que escuchaban atentamente todo lo que el monitor decía, invadidos por una curiosidad que nos dejaba perplejas a las mamás, cómo intentaban absorber cada palabra, cada gesto, cada detalle del animal que estaban viendo… Y lo más importante, cómo empatizaban con el animal que estaban viendo, intentando comprender lo que estaba haciendo y cómo se sentía.

Yo quedé maravillada porque, aunque sabía que a mi hijo le gustaría mucho, no pensé que llegara a disfrutarlo tanto.

La verdad es que llevar a tu hijo a una granja escuela implica un aprendizaje divertido que los niños retienen mucho mejor.

Beneficios

  • Es un buen recurso educativo, ya que aprenden mejor sobre el entorno y los seres vivos.
  • Se realizan talleres para elaborar algún alimento artesanal (en mi caso, la pizza que hicieron ellos mismos, y que, por cierto, estaba buenísima).
  • Los niños pueden ver de cerca a los animales que viven en la granja, su comportamiento y sus cuidados.
  • Potencia la educación ambiental.
  • Fomenta la observación.
  • Fomenta las relaciones sociales.
  • Favorece el crecimiento personal y la autonomía.

 

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En las granjas escuela adaptan las actividades a la edad de los niños que van, siendo extraordinario para complementar la educación de los niños, por eso los colegios suelen hacer excursiones allí. Luego complementan esa experiencia en la clase, hablando de todo lo que allí han visto y vivido.

Ha sido una experiencia muy bonita, así que ya lo hemos apuntado para ir un día en plan familiar. Por suerte, en España hay multitud de granjas escuela, así que si quieres llevar a tu peque a pasar un día único sólo tienes que buscar las que hay en tu provincia y elegir la que más te guste.

¿Habéis ido con tu peque a una granja escuela? 

¡Hasta la próxima! 🙂

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