Una de las mayores angustias por las que he tenido que pasar desde que nació mi hijo mayor ha sido el de las convulsiones febriles. Se habla mucho, pero hay que pasar por ello para sentir y saber lo que son realmente. En este post te cuento mi experiencia, cómo me he sentido ante las crisis febriles de mi hijo, qué son, por qué aparecen y cómo hay que actuar ante una crisis febril (o convulsión).

Por más que lo leas en las revistas o que te lo expliquen, realmente no sabes lo que es una convulsión febril hasta que te sucede a ti. Si te ha pasado con tu peque, sabrás de lo que estoy hablando. Mi hijo tuvo su primera convulsión febril cuando tenía 18 meses de edad, en cinco meses tuvo cuatro convulsiones, así que puedes imaginar cómo pude sentirme, no sólo durante el episodio de la convulsión, sino durante el resto del tiempo. Porque lo angustioso de las convulsiones febriles es que no avisan, aparecen de repente, y muchas veces antes de saber que el niño está enfermo y antes de tener fiebre.

La vez que peor me sentí y que más angustia me dejó fue una en la que llegamos a casa después de una tarde estupenda del parque, lo senté en la trona, me giré a coger un plato y cuando volví la vista le estaba dando una convulsión. Era su segunda convulsión, pero para mí fue la peor.

[clickToTweet tweet=»Convulsiones febriles, qué son y cómo actuar ante ellas… Los minutos más largos que he vivido como mamá.» quote=»Importantísimo actuar con tranquilidad, colocar a tu peque en posición horizontal controlando que no pueda asfixiarse con la lengua»]

A partir de entonces intenté estar siempre pendiente, sin perderle de vista ni un minuto porque sabía que en un minuto le podía estar dando una convulsión y yo no me estaría enterando. Y ahí empezó un calvario que ha terminado hace muy poquito, porque afortunadamente mi hijo lleva casi 15 meses sin tener una convulsión, a pesar de haber tenido fiebre. Aunque sigo estando alerta, ya estoy bastante tranquila porque pienso que su cerebro ha madurado lo que tenía que madurar para asimilar las subidas repentinas de fiebre.

Y es que en un momento pasaba de estar a 37º a 39º, y costaba bajársela muchísimo. En otro post hablaré de la fiebre y cómo y cuándo bajarla.thermometer-36852_640

¿Qué es una convulsión febril?

Una convulsión febril es una respuesta del cerebro ante la fiebre que se produce en algunos niños sanos entre los 6 meses y los 5 o 6 años de edad.

El niño pierde bruscamente la conciencia, el cuerpo puede ponerse rígido y comenzar con sacudidas o quedarse completamente flácido. También es frecuente que la boca esté morada, cerrada con fuerza, como encajada y la mirada perdida.

Normalmente aparecen el primer día de la fiebre, y muchas veces la convulsión es la primera manifestación de fiebre. Así que si te pasa, cuando cese el episodio, mírale la fiebre.

Suelen durar pocos minutos y ceder solas, aunque a veces precisan de medicación para que cedan. Después del episodio, el niño suele quedar con tendencia a quedarse dormido. Si en 3 minutos no ha cedido hay que administrarle un medicamento por vía rectal (en algunos sitios dicen que hay que esperar a 5 minutos, pero a mí me dijeron 3). Si es la primera convulsión llévalo corriendo a un servicio de urgencias o llama al 061.

En la mayoría de los casos es un episodio único, pero a veces repite en el mismo proceso febril, sobretodo en las primeras 24 horas.

Las convulsiones febriles 

no producen daño cerebral si no se prolongan mucho

¿Qué hay que hacer ante una convulsión febril?

  • Colocar al niño tumbado de lado, para evitar que pueda ahogarse y facilitarle la respiración.
  • No introducirle nada en la boca, aunque se le haya pasado la convulsión, ya que hasta que esté plenamente consciente para tragar pasará un ratito y se podría ahogar (por ejemplo, al darle un antitérmico, como me pasó). Para evitar esto hay supositorios de paracetamol para suministrárselo por vía rectal.
  • Ir al servicio de Urgencias más cercano para que pueda valorarlo un médico.

Estas son las recomendaciones que a mí me dieron, pero sé que hay ligeras variaciones dependiendo de los distintos hospitales.

Si has pasado por ello sabes de lo que estoy hablando y, seguramente, compartimos muchos miedos y ansiedades. Y si no, aquí tienes una información por si se diera el caso…

¿Has vivido alguna convulsión febril?

¡Hasta la próxima! 🙂

 

 

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