Esto tengo que contártelo: mi fin de semana en Andorra con mis amigas.

Sí, las churris somos nosotras: las cuatro mosqueteras.

Amigas desde hace muchos muchos muchos años, y con niños pequeños de edad similar. Dominadas por el estrés, la carga de los trabajos, la casa, los niños… y la conciliación que brilla por su ausencia.

Total, que a una se le ocurrió lo de un viaje, la otra que sí, y otra que también, y yo que siempre soy la reticente porque el mundo me ha agotado y a veces siento que me faltan pilas, que la batería se ha descargado…

Y no sé cómo fue, pero hablando del viaje por whatsapp y con lo difícil que era coincidir en una fecha… una de nosotras, trasteando por internet, pujó en una subasta para un apartamento en Andorra.

Y ganó.

El precio baratísimo, pero las fechas no eran las que estábamos barajando… pero al final, no sé cómo, coincidimos. Y para allí que nos fuimos hace dos semanas.

Imagínate la situación, porque el previo a marchar fue todo un estrés.

Las mañanas se cruzaron y yo marché con la maleta que no sabía ni lo que llevaba… Y sí, algo importante me dejé, las chanclas para ir al spa (qué miedo a coger hongos, pero bueno, parece que no cogí nada… a día de hoy mis pies siguen bien 😉 ).

Y el viernes a las cuatro y media, después de comer… emprendimos el viaje.

Mi marido se quedaba el fin de semana terminando de pintar el piso (todavía nos quedaba el salón por pintar… eterna mudanza), y los nenes pasaron el finde con los yayos más felices que perdices.

El buen rollo y las risas empezaron ya desde el principio… Y cuando llegamos al apartamento fue alucinante porque estaba todo reformado y era nuevo, tenía suficiente calefacción y todo genial.

Vista justo antes de entrar al spa de un hotel

Y ahí empezó nuestra desconexión: que si desayunos, comidas y cenas con sobremesas eternas, que si spa por la mañana, que si sesión de belleza casera por la tarde, que si vámonos de compras aunque no compremos nada, que si cenamos unas pizzas y recordamos batallitas, que si reímos y reímos y reímos…

La verdad es que yo, para variar, iba sin ganas. Tampoco estaba del todo convencida porque me invadían los pensamientos tipo “malamadre”. Eso de dejar al marido y a los niños e irme a pasar un fin de semana con amigas para desconectar… no lo tenía demasiado interiorizado.

 

¿Y después del Finde qué pienso?

Ya no es pensar, es sentir, es ser… Pues me encuentro genial.

Creo que es muy necesario, a veces, poner la mente en modo desconexión.

Y, aunque nunca llegas a desconectar del todo, pero estar entre amigas, tener tiempo para no hacer nada… es necesario para la salud.

Y no hablamos de un rato, hablamos de dos días en los que hemos tenido tiempo para nosotras, para no hacer nada, para hablar, para ir aquí, allá… sin pensar en todo lo que tenemos que hacer en nuestro día a día. Y sabiendo que nuestros hijos están genial.

Ha sido una recarga emocional brutal. No es algo que se pueda hacer todos los días, de hecho, nosotras es la primera vez que lo hemos hecho, pero creo que, a veces, es necesario.

Desconectar y reconectar contigo misma en un fin de semana... necesario para la salud. Para ti y para los que te rodean 🙂Haz click para twittear

Y sí, me encuentro mejor, estoy más activa, más relajada, más feliz, como más (estaba comiendo muy poco) y mis amigas hicieron terapia intensiva conmigo para empezar el reto 21 días comiendo sano, cinco comidas al día con cantidad y sin comer azúcar.

Mi objetivo es engordar, pero sobretodo encontrarme mejor.

Algo que no sabía y me explicaron, es que el azúcar produce una energía instantánea, pero que al rato baja y hace que estés todavía más cansada que antes, además de quitar el hambre (suple la comida y crea dependencia).

Y ello produce más cansancio…

Y ahí estaba yo, en la rueda como un ratoncillo, y encima con mis peques que me dejaban para el arrastre.

Ya te iré contando mis avances, de momento me encuentro mucho mejor, tengo más hambre (antes no tenía) y me siento empachada a veces, pero bien. Alguna vez he pecado comiendo panellets y alguna cosita dulce, pero… evito el azúcar y hasta le estoy cogiendo el gusto a las infusiones sin azúcar.

Además de eso, voy a empezar a dejar la vida sedentaria y a hacer ejercicio. Ya te iré contando cómo voy avanzando.

 

Risoterapia

Nunca he ido a una clase de risoterapia, pero este finde creo que pasé por un intensivo. De verdad… es que nos llegamos a reír lo que no está escrito.

Dicen que la risa libera estrés… y creo que eso es verdad.

Reírte es necesario, vital… la risa es vida.

Y es algo que, a veces, cuando nos puede el cansancio, los problemas… nos olvidamos de ello. Y este finde me recordó lo bueno que es reírse y disfrutar de los momentos.

Además, la risa contagia alegría. Y eso es genial.

El brindis con limoncello estuvo bien, pero la verdad es que sólo una lo terminó. Mi vaso es el más lleno… casi me da un parraque al probarlo, jaja

Así que, si estás en ese punto, búscate tu finde de churris para desconectar y reconectar contigo misma. Es salud.

LLénate de energía, de paz interior, de salud… y verás cómo tu peque, tu pareja, tu gente lo agradecerán. Igual que si tienes que viajar por trabajo, por motivos familiares… no lo dudas, esto es un viaje por ti, por tu salud.

Y, de verdad, que encima nos salió baratísimo. Busca en internet ofertas fuera de temporada y te sorprenderás de los precios de alojamientos, llévate la comida de casa… ¡Hay mil opciones baratas!

Besos y hasta la próxima

 

 

 

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