Estos días han sucedido algunas cosas que me han hecho pensar mucho en cómo he ido evolucionando como persona desde que soy mamá.

Se habla de la maternidad desde múltiples enfoques, sobre lo bueno y lo malo, pero no sobre los beneficios que causa en la mamá.

Yo no soy experta, pero sí soy mamá de dos niños de seis y cuatro años. Así que tengo mi experiencia y es lo que quiero contarte en este post.

Si eres mamá, ya sabes cuánto cambia tu vida desde que tienes a tu bebé en brazos… por no decir antes. Pero siempre vemos los beneficios e inconvenientes desde un mismo enfoque: la de mamá, la del bebé.

¿Y como persona?

Porque, aunque, a veces nos olvidemos, las mamás seguimos siendo personas. Y de eso quiero hablar, de los beneficios que ha tenido en mí la maternidad como persona.

¿Qué beneficios he notado yo?

No voy a entrar en los emocionales, que esos son gigantescos e incomparables con nada.

Habrá quien me rebata con todos los inconvenientes. Y, sí, la maternidad tiene muchos inconvenientes… Qué me vas a decir.

Yo soy de las pringadas que han pasado noches y noches sin dormir, zombie viviente que tardó tres años en empezar a dormir de tirón la mayoría de las noches. Soy de las que practican colecho cuando mis peques lo necesitan, aún cuando eso supone muchas veces machacarme la espalda y despertarme al día siguiente con un dolor de cervicales tremendo.

¿Quieres inconvenientes para rebatirme los beneficios?

Sí, lo sé, he tenido que renunciar como profesional para poder estar con mis hijos. Esa es mi forma de conciliar. Reducir nuestros ingresos para disfrutar y estar con ellos. Y ahora me estoy escornando emprendiendo para compatibilizar mi faceta profesional con la personal.

Y ya no pienso en el dinero, es que me gusta trabajar. Soy feliz estando con mis hijos, pero también trabajando.

Así que sí, sé todos esos inconvenientes. Y sigo sin cambiar mi maternidad por nada del mundo. Su amor lo llena todo y nada puede competir con el más pequeño de sus besos.

Pero no va de eso este post… y ya me estoy alargando demasiado.

Y aquí van mis beneficios…

BENEFICIOS

Siempre he sido una persona insegura, tímida y con muchos miedos. Hay quien se extraña cuando le comento que yo era muy tímida. Pero he ido venciendo miedos, porque no me ha tocado otra.

Y porque tampoco iba mostrando mis inseguridades ni mi timidez… no, eso se oculta. Y yo creo que parecía borde, más bien. Incluso asocial, a veces.

Soy social, no vayas a creer, pero cuando estás insegura y tienes vergüenza, sobretodo en la etapa adolescente o de primera juventud… pues igual no saludas a alguien porque te da vergüenza, y luego te torturas mil días porque no has saludado, o porque has dicho esto, o aquello…

Y a lo largo de estos años y, gracias en gran parte a mi trayectoria profesional (intensa y dura) he aprendido a superarme a mí misma, porque no me quedaba otra, todo hay que decirlo.

Pero a la vez, al conocer el mundo desde ese otro prisma, aborrecí ese otro lado y empecé a ocultarme todavía más de lo que lo hacía.

Durante años trabajé en la sombra. Escribí en la sombra. Mi mundo interior se quedaba ahí… en el interior. En mi interior y en el de mi marido y mis padres. Ni siquiera más allá, con mis amigas íntimas…

Pero 2017 fue un año convulso, de mucho cambio y de mucha reflexión… porque había caído. Y es bueno caerse, porque entonces te levantas. Y te levantas mejor.

Y mis hijos han sido un revulsivo tremendo… ¿Qué hubiera pasado estos últimos años si no hubiera tenido a mis pequeños conmigo?

Es una suposición, pero seguramente hubiera caído en depresión, no me hubiera levantado de la cama y me hubiera quedado escondida en mi caparazón llorando.

Llorando la vida. Pero estaban ellos. Y me necesitaban. Y me levantaba cada día para atenderles, para mimarles, para vestirles, alimentarlos, llevarlos al cole… Para todo. No me quedaba otra. Aún cuando había días que sentía que el mundo se me había caído entero… pero estaban ellos. Y ellos tiraban de mí. Y yo lo sé ahora.

Ese es el primer gran beneficio que la maternidad me ha dado como persona. Vida.

Otro gran beneficio es la superación. Por ellos me he esforzado tanto en ser mejor persona que estoy súper orgullosa de mí misma. No soy perfecta, y he comprendido que soy una persona, no una súper mamá. Así que me equivoco, y me equivoco muchas veces, pero les pido perdón, rectifico y… sí, me torturo. Porque soy exigente conmigo misma y no me gusta equivocarme, y menos con mis hijos, que son lo que más quiero en este mundo. Mi vida.

Hace unas semanas me di cuenta de otro gran beneficio… Y es que este 2018 tenía el propósito de empezar a centrarme en mí y dejar de preocuparme de “el qué dirán”. Y fue con el teatro cuando me di cuenta de que lo había conseguido. He vencido mi miedo escénico.

Sé que esto a lo mejor lo estoy diciendo un poco a la ligera, pero sucedió algo que me enorgulleció mucho.

Por primera vez en mi vida disfruté encima del escenario, con 140 niños mirando y todas las profesoras de infantil del cole… y no me importó. Disfruté representando un papel de niña de 5 años, espontánea, rebosando vitalidad y haciendo lo que me daba la gana… feliz. Lo hice bien. Quizás estuve un poco hiperactiva, pero me nació hacerlo así y creo que quedó genial.

Y, por si fuera poco, bailé. Y no me oculté. Ahí, encima del escenario… Yo no soy buena bailando, tengo el ritmo “a mi aire” que digo yo… habíamos ensayado muy poco… pero lo bailé como si estuviera en el salón de mi casa. Disfrutando. ¡Hasta cantando! (eso sí lo soy, muy cantarina, me encanta cantar).

Y ese es otro gran beneficio que me ha traído la maternidad. Porque si no fuera por mis hijos yo en la vida me hubiera subido a un escenario a actuar. No lo hacía en el colegio… Y lo hago ahora. Es mi tercer año, y te aseguro que es la primera vez que ni sentí nervios… y encima disfruté haciéndolo. Fue maravilloso, de verdad. ¿Quién dijo miedo escénico?

La maternidad nos abre un nuevo mundo... con cosas maravillosas y otras que no lo son tanto. Y todo ello a mí me ha traído maravillosos beneficios como persona.Haz click para twittear

Gracias a mis hijos creé este blog, hace tres años y medio. Lo creé en secreto y así ha permanecido hasta hace muy poquito… y sólo se lo he contado a mis amigas íntimas. Me daba terror pensar que alguien pudiera leerme, encontrarme, saber de mí… Ahora ya no. Me da igual… Y crear este blog y Mis Pies Zambos para mí es vital, porque me encanta escribir desde que aprendí a hacerlo.

Y a raíz de todo esto, de toda mi evolución personal desde que soy mamá, de mi actuación en el teatro me di cuenta de que todo esto se lo debo a mis hijos.

La maternidad me ha traído obligarme a vencer miedos para ser mejor mamá, y poder criar a mis hijos de la mejor forma posible, feliz y sin miedos. Porque soy su ejemplo.

Otro beneficio de la maternidad es que aprendes a priorizar y a relativizar lo que es importante de lo que no. No es fácil, pero lo consigues sin darte cuenta cuando tienes hijos. Y, oye, que si no tienes hijos no te me vayas a enfadar, que cada uno tiene su punto de vista… y este es el mío, basado en mi experiencia.

Y gracias a mis hijos he conocido personas maravillosas (mamás de compis de clase) con las que me siento tan a gusto cuando quedamos… que soy yo misma.

Y aquí va otro beneficio. He aprendido a ser yo misma. ¿Sabes lo que cuesta ser una misma? A mí me ha costado cuarenta y dos años. Buf, sí, esa es mi edad… Y, por primera vez en muchísimos años, he sido feliz cumpliendo años.

Soy yo misma. Pero soy yo misma no en mi casa, sino también fuera. Allí donde voy. Aquí en el blog. En las redes. ¿Te gusta? Me encanta. ¿No te gusta? Lo siento. Yo no voy a cambiar. Soy así. Y me gusta cómo soy.

Es la primera vez en mi vida que digo esto. La primera vez que lo digo, por lo menos la primera vez que lo digo sintiéndolo de verdad.

Ese ha sido mi trabajo personal durante 2017… los últimos años fueron duros, pero el año pasado fue un año raro, de transformación constante.

Y ahora estoy en este punto. Aquí. Contándote todos los beneficios que me ha traído la maternidad con un gran trabajo personal añadido por mi parte, claro.

Y ahora que soy yo, que me gusta serlo, que priorizo lo importante y las personas que merecen la pena… Ahora voy a luchar por mis sueños y a ser feliz disfrutando de los momentos buenos, y a sobrellevar los malos de la mejor forma posible.

Sé que no están todos los beneficios, pero estos son los que ahora mismo me vienen a la mente… y necesitaba contártelos.

Como siempre, mil gracias por leerme y me encantará leerte en los comentarios… leerte a ti también me ayuda 🙂

Besos,

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