En este post te explico por qué estuve ingresada en el hospital dos días, durante mi primer embarazo, a consecuencia de una gastroenteritis, por qué tuve contracciones que parecían de parto, y por qué no lo fueron. Espero que te sirva… Sigue leyendo 😉

 

Nunca le había dado importancia a los vómitos hasta que cogí una gastroenteritis cuando me faltaban dos meses para dar a luz a mi hijo mayor, y empecé a tener contracciones.

LLamé a mi matrona, al centro de salud, desde mi cama, cuando ya llevaba bastante rato con contracciones y cada vez eran más fuertes y seguidas. Y ella me dijo que fuese al hospital (que está a unos 20 kilómetros de mi domicilio, en otra población).

En el hospital me atendieron dos obstetras: una decía que estaba de parto, la otra que esas contracciones eran debidas a la deshidratación.

 

¿Y qué hicieron?

Me hicieron ecografía, me monitorizaron y me pusieron un gotero a toda leche (para hidratarme). Estaba deshidratada.

Era pronto para que naciera. De hacerlo sería prematuro, pero lo dejarían nacer. Eso me dijeron, también que esperaban que no fuera parto, porque estaba yo como para parir… En plena gastroenteritis, de haber parido, no sé cómo hubiera sido.

Un rato después, las contracciones empezaron a disminuir…

 

 

Yo no lo había oído nunca, pero, según me dijo una obstetra, cuando una mujer está embarazada y se deshidrata… el cuerpo, que es sabio, acelera el proceso de parto.

Afortunadamente, tuvo razón la que dijo que esas contracciones eran debidas a la deshidratación, ya que en cuanto los goteros que me pusieron hicieron efecto, las contracciones disminuyeron hasta desaparecer.

Y en el fondo sabía que no era el momento. Sólo era el aviso que mi propio cuerpo me estaba dandoHaz click para twittear

Menos mal, porque era muy pronto para mi peque, y porque parir en el estado que estaba yo no es el más aconsejable.

Ahí aprendí que en una gastroenteritis en una embarazada hay que tener mucho cuidado con la deshidratación, ya que te deshidratas muy facilmente.

Más tarde, aprendí que sucede lo mismo con los niños. Y cuanto menor es el niño, más rápidamente se deshidrata. Así que cuando mis peques tienen vómitos y/o diarrea intento hidratarlos abundantemente.

De esto te he hablado en el post Qué hacer si tu peque no para de vomitar Ahí te doy los consejos que me dieron a mí los profesionales cuando mis hijos han tenido gastroenteritis galopante. Y, nunca, nunca, han sufrido deshidratación.

De hecho, creo que si en algo he aprendido mucho es con la fiebre y con los vómitos.

Volviendo al embarazo… Sentí una sensación extraña estando allí, tumbada en una camilla ante la posibilidad de que eso fuera el inicio de un parto.

Claro que me hubiera gustado tenerlo ya, entonces, pero sabía que era pronto, que todavía no era su momento. Y yo no me encontraba bien.

La naturaleza fue sabia y el momento no era ese. El momento fue en la semana 38 🙂

 

 

¿Y qué sucedió?

Sucedió que estuve ingresada hasta que la gastroenteritis pasó… Y volví a casa bien hidratada y tolerando líquidos y sólidos… y sin contracciones.

Este post lo he escrito porque quizás te pase como a mí, y estés allí, en tu casa, tumbada en la cama bebiendo algo de líquido y vomitando mucho más.

Y pienses también, como yo pensé, que eso no es nada, que es una tontería de gastroenteritis… Pues que no, que embarazada nada es una tontería.

No des nada por sentado y ves al médico.

¿Te ha pasado algo así? ¿Sabías lo rápido que se deshidrata el cuerpo durante el embarazo? Cuéntame tu experiencia en los comentarios 🙂

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Espero que te sirva. Mil besos y hasta la próxima,

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