No sé si es la música de este verano la que me ha ido llevando… pero quiero abrir esta nueva temporada con mis reflexiones, mis pensamientos, mi música interior… mi paz, mi mundo. Mi mundo con peques.

Terminé el pasado curso escolar agotada. Literalmente agotada y estresada. Mi cuerpo y mi mente pedían un parón que en ese momento no supe ver, pero sí sentía una tremenda ansiedad y una presión en todo lo que hacía que no me dejaba disfrutar de lo más importante, que no me hacía priorizar.

Tengo esa costumbre. Ahora asumo y acepto que soy así. No puedo evitar dejarme engullir en todo lo que me rodea y, a veces, me engullo tanto que me pierdo lo realmente importante para mí. Mis prioridades: mi familia y yo.

O invierto la frase: yo y mi familia. O no hace falta, porque en realidad somos uno. En estos momentos lo que me afecta a mí afecta al resto, y al revés. Y especialmente a mis peques.

Ha sido un año intenso y duro por la operación de pies zambos de mi peque que te expliqué en el post Choque de emociones: contraste de realidades y que puedes leer más en detalle si te interesa en mi otro blog Mis Pies Zambos.

Y, aunque no lo parezca, todo ese sufrimiento interior que no he dejado salir, ha salido después… disfrazado de ansiedad.

Al principio no lo entendí, me costó… hasta que asumí que tenía que llorar, gritar y aceptar todos los momentos malos, que tenía que hablar y dejar que mis sentimientos fluyesen como debían hacerlo. Y el verano me ha ayudado.

Me costó un mes empezar a disfrutar de verdad con mis hijos. Un mes hasta comprender que había comenzado un verano sin desconectar, intentando seguir el ritmo habitual, queriendo hacer mil cosas… Y empecé a levantarme a las seis de la mañana, para tener tiempo para mí. Y así tener tiempo para todo, y para todos.

Y eso me sirvió para empezar a disfrutar de los pequeños placeres cotidianos.

Cuando llegaban las nueve y media de la mañana estaba deseando ir a las camas de mis peques, ponerme con ellos, despertarles con mimos, caricias, risas y juegos… Ahí era yo quién empezaba a necesitar de esos momentos, más aún que ellos. Y empezamos a disfrutar del verano.

Así fue.

Pocos días después me di cuenta que no podía seguir ese ritmo, los madrugones empezaban a hacer el efecto contrario… Así que dejé de madrugar.

Y empecé a aceptar que todo lo que había planificado hacer durante el verano en el blog y en proyectos que tengo en mente, no podía hacerlo. No a costa de no disfrutar con mis hijos. No a costa de no estar bien yo. No tenía sentido.

Porque mi prioridad es disfrutar con ellos, con mi marido, con mi familia, con mis amigos… ¡Disfrutar y vivir!

Así que acepté. Y en ese momento… todo fluyó mejor…

He descansado. He desconectado. He reído. He disfrutado. Me he cansado. He pasado calor. He nadado. He leído… He tenido momentos para mis hijos y momentos para mí.

Y lo más curioso es que han sido mis hijos los que me han obligado a realizar ese parón tan necesario, los me han ayudado a reconectar y con los que aprendo cada día. Son mis grandes maestros.

Y ahora mismo, a punto de empezar el curso escolar de nuevo, yo soy de esa pequeña minoría que no tiene ganas de volver a esa rutina, y la verdad es que no, yo no tengo ganas de que empiecen el colegio.

Estoy disfrutando con ellos y hemos conseguido una rutina de verano donde me he aplicado a fondo con la disciplina positiva, y donde he respetado sus tiempos, sus momentos, y los míos… Todo ha sido más pausado y nos hemos dejado fluir.

Con esto no quiero decir que no haya habido momentos de tensión, nervios e incluso gritos. Todavía queda mucho que aprender, pero como ya te conté en el post Intentando entender a mi hijo el camino no es fácil pero si intentamos entender a nuestros peques, empatizar y llenarnos de mucha paciencia, todo funciona mejor.

Y yo, interiormente, también me siento mejor.

No ha sido el mejor verano de todos, pero al final de todo, ha sido un buen verano, con mucho amor, algún susto y mucho aprendizaje.

Y es que este es mi mundo.

Mi mundo con peques, pero sin dejar de ser yo. Yo quiero ser todo: madre, mujer, profesional y, sobretodo, persona.

¿Y todo este rollo para qué?

Para decirte que he vuelto a la carga con muchas novedades que irás viendo a medida que vayan pasando los días, porque no me ha dado tiempo a hacerlo todo.

Que esta temporada incluye más de mí y voy a estar aquí cada lunes y cada jueves.

Y que, aunque se hayan retrasado, voy a dar salida a proyectos muy bonitos que espero te gusten mucho.

Y si eres suscriptor del blog (cosa que te recomiendo porque habrá bastante contenido exclusivo sólo para suscriptores) te enviaré las novedades y el nuevo contenido en la newsletter semanal, que recibirás cada domingo por la mañana 🙂

He realizado cambios en la web, he actualizado la RGPD (normativa legal para la protección de datos) y he cambiado y mejorado secciones y categorías.

Todavía queda mucho por hacer en el blog, poco a poco verás que el contenido del blog irá evolucionando, con nuevas secciones y, como te he dicho, aportando más de mí. Es decir, el blog va a ser más yo.

Espero que te gusten los cambios y novedades, y cualquier sugerencia o aportación para mejorar será bienvenida 🙂

Espero que tú también hayas disfrutado de tu verano… ¿Me cuentas tu verano? ¿Qué te parecen los cambios? Me encantará leerte en los comentarios del blog… aquí debajo. Recuerda que tus comentarios me ayudan un montón 🙂

Mil besos,